Metro CDMX 2014: Fotografiar la ciudad desde sus entrañas (Nikon D300s)

La ciudad se mueve debajo de nosotros

Era 2014 y llevaba conmigo la Nikon D300S (ver por qué sigue siendo una cámara de respaldo ideal incluso en 2026), una cámara que en ese momento representaba para mí solidez absoluta. No era ligera, no era discreta, pero transmitía confianza. Bajé a una estación del Sistema de Transporte Colectivo Metro sin mayor plan que observar. Si te interesa conocer más sobre la cámara que acompañó esta historia, puedes leer ‘Nikon D300s: La DSLR Profesional que Definió el Rendimiento y la Versatilidad’.

El metro de la Ciudad de México no es minimalista ni silencioso. Es naranja, metálico, repetitivo. Es una coreografía diaria donde nadie actúa para la cámara. En el vagón, una mujer cerraba los ojos apoyada en el asiento azul; un señor mayor miraba fijo hacia la ventana como si el trayecto fuera un ritual aprendido durante años; un vendedor recorría el pasillo con naturalidad impecable. Yo solo intentaba no interrumpir la escena.

No buscaba una gran fotografía. Buscaba sentir la ciudad desde dentro.

El naranja como identidad

Hay algo profundamente fotogénico en el color del metro capitalino. El naranja intenso de los trenes contrasta con el concreto gris y con la luz fría que entra por las estructuras elevadas. En estaciones como Instituto del Petróleo, la arquitectura genera líneas de fuga casi perfectas: columnas que se repiten, techos translúcidos que filtran una luz suave, rieles paralelos que parecen no terminar nunca.

Recuerdo detenerme frente al tren detenido, esperando ese instante en que la geometría y el movimiento coincidieran. La D300s no tenía el rango dinámico de las cámaras actuales, pero entregaba un color denso, con carácter. Había textura en las sombras, una sensación ligeramente áspera que hoy extraño cuando veo archivos demasiado clínicos.

La ciudad no necesita perfección técnica. Necesita presencia.

Dentro del vagón

Fotografiar en el interior siempre exige respeto. No se trata de robar imágenes, sino de integrarse al ritmo del lugar. El interior azul verdoso del vagón mezclado con la luz cálida artificial creaba una atmósfera compleja. Podría haber corregido el balance de blancos, pero decidí dejar que esa mezcla contara la historia tal como era.

La Nikon D300S respondió con la firmeza que la caracteriza. Doce megapíxeles pueden parecer poco hoy, pero cuando la composición funciona, la resolución deja de ser el centro. En fotografía urbana, el momento pesa más que el sensor.

Años después: pensar en Lima

Con el tiempo inevitablemente comparo esas imágenes con el Metro de Lima y Callao. Son mundos distintos. El metro limeño es elevado casi en su totalidad, más moderno, más limpio visualmente, con una estética más uniforme y corporativa. Hay menos desgaste, menos capas de historia acumulada en las paredes.

Fotográficamente eso cambia el enfoque. En Ciudad de México encuentro textura social, contraste, desgaste, humanidad comprimida en espacios estrechos. En Lima encuentro líneas limpias, simetría, amplitud. Uno invita al documental crudo; el otro al minimalismo arquitectónico.

No es una competencia entre sistemas de transporte. Es una diferencia de carácter visual. El metro de la CDMX parece tener memoria; el de Lima parece proyectar futuro.

Lo que realmente cambió

Si vuelvo a mirar esas fotos de 2014, noto algo más que infraestructura. Noto mi forma de fotografiar. En ese entonces disparaba por intuición, reaccionando al entorno. Hoy probablemente buscaría una narrativa más estructurada, quizá una serie más pensada, una historia más consciente.

La ciudad cambia, pero el fotógrafo también. Y tal vez esa es la comparación más honesta entre el Metro CDMX de aquellas imágenes y el Metro de Lima que hoy podría fotografiar: no solo son dos sistemas distintos, son dos momentos distintos de mi propia mirada.

La D300s fue la herramienta. El metro fue el escenario. Pero lo que realmente quedó registrado fue un instante personal dentro de una ciudad que nunca se detiene.

Preguntas frecuentes

¿La Nikon D300s sigue siendo válida para fotografía urbana? Sí. Su construcción y su color siguen teniendo personalidad, especialmente para fotografía documental.

¿Es más fotogénico el Metro CDMX que el Metro de Lima? Depende del estilo que busques. CDMX ofrece capas humanas y contraste; Lima ofrece orden y arquitectura.

¿Se puede fotografiar en el metro? Siempre es importante revisar la normativa vigente y, sobre todo, actuar con respeto hacia las personas. Para otra mirada sobre la vida cotidiana capitalina, puedes visitar Caminando hacia La Villa, México.